Poesía  20 nov 2020 Buenos aires

Odio.


¿Por qué acaso todo los poetas
del ayer y del hoy narran las atrocidades
verdades y exageraciones del amor
cuando tienen a su disposición
la emoción del estertor?

El odio nos consume,
liberando con su veneno,
amarrando con su dolor,
y desgarrando con su fuego.

Ojalá todos tomen la senda,
una senda apesadumbrada, de peligro,
y sufran como yo he sufrido.
Como yo, me encuentro podrido,
dejado y marchitado,
entre flores de claro oscuro,
y un tronco abandonado y torcido.

Sufran como yo he sufrido,
y piensen en el ardor que los ha carcomido.

Crean amar, crean valorar,
crean votar, crean volar,
crean apaciguar ese deseo carnal,
crean que algún día serán alguien digno de admirar

Pero cuando los ecos de sus llamados y clamores lleguen alto,
cuando finalmente despierten de su tormento senil,
si es que algún día abandonan la felicidad de la ignorancia,
y se dignan en vivir en una realidad revoltosa y hasta febril...

Mi más profundo deseo es que sufran como nunca han sufrido en su mísera existencia y nos liberen de su estupidez al fin.



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